Casos de uso

Coloridiom se adapta a quien lo necesita. Estos son los perfiles y contextos en los que el sistema aporta autonomía real.

Mujer sentada junto al mar con vestido de rayas amarillas, mostrando símbolos táctiles de círculo, sol y barras verticales.
Hombre con barba y gafas de sol en exteriores, con detalles en la ropa que muestran símbolos táctiles de estrella y triángulo invertido.

Personas ciegas

Coloridiom te permite elegir de forma autónoma cómo vestirte cada día. Reconoces por el tacto qué color y estampado tiene cada prenda, sin depender de terceros, de una app o de un dispositivo con audio.

Personas sordociegas

A diferencia de los sistemas con salida de voz (detectores parlantes, apps con audio descripción, etiquetas con audio grabado), Coloridiom no depende del oído. La información se lee exclusivamente con las manos.

Personas con baja visión

Los pictogramas en relieve complementan la información visual cuando la vista no es suficiente para distinguir tonos parecidos o matices de un estampado.

Familiares y cuidadores

Si acompañas a una persona con diversidad sensorial, Coloridiom facilita la autonomía en el vestirse y en el cuidado de la ropa. Las etiquetas se colocan una vez y permiten que la persona gestione su propio armario.

Mediadores e intérpretes

Coloridiom es una herramienta concreta para trabajar la autonomía en contextos educativos o de mediación. Los pictogramas son propios y estandarizados, por lo que pueden incorporarse a materiales didácticos.

Instituciones, residencias y ONGs

Las etiquetas se pueden integrar en el vestuario de residencias, centros educativos y proyectos de inclusión. Al ser reutilizables, acompañan a la persona incluso cuando cambia de prenda.

Dónde se pueden poner las etiquetas

Además de ropa, calzado y complementos, Coloridiom se puede colocar en cojines, ropa de cama, toallas y mantas — cualquier textil donde identificar el color o el estampado sume autonomía.

¿Listo para etiquetar tu armario?